
Las copas de los árboles se menean al compás de mis suspiros. Y el cielo es el fiel reflejo de lo que siento en este momento.
La incertidumbre se anida sobre mis rizos color miel; y abandono mis vanos intentos de permitir que los rios riegen la angustia de mis mejillas.
Si tan sólo por un momento todo se congelara, para yo poder husmear cuando quiera detrás de tus frías montañas.
Si tan sólo supiera que me espera tras esa curva... o al final de éste camino sinuoso.
Si tan sólo fuera más fácil corretear en las praderas.
Si tan sólo...
El camino de pavimento no absorve mi desconsuelo. Y ahora yo te siento como un glaciar en retroceso.
No! No voy a trastornarme con tu mero recuerdo, al menos no hasta mañana cuando el viento otoñal traiga tu presencia a mi encuentro.
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Texto por Cecilia María Loiácono.
Cuadro por Joan Miró.


